El teléfono móvil ha emergido como el gran triunfador de la revolución de las telecomunicaciones. No solamente es el aparato universalmente más aceptado y uno de los grandes símbolos de la globalización sino que también se adivina como la herramienta más útil de futuro, la llave que permitirá estar conectado con el exterior y actuará de gestor de tareas cotidianas. Los ejecutivos de Nokia, la multinacional líder del sector y el principal actor del milagro económico fi nlandés, escudriñan los móviles de los próximos años.
Por su apariencia de radio de operaciones militares, el modelo Senator, negro, robusto, cuadrado y tan grande como una batería de coche, destaca en el aparador consagrado a la historia de los principales lanzamientos comerciales que la empresa Nokia ha dispuesto en sus oficinas centrales de Espoo, en las afueras de Helsinki. El Senator, adaptado para los automóviles, fue el primer móvil del mundo. Pesaba nueve kilos y medio y, por aquel entonces, cuando fue presentado en 1982, ni Nokia ni ningún experto podían adivinar el rumbo de la revoluci ón de las telecomunicaciones que se avecinaba. Ahora, veinticinco años despu és, el teléfono móvil no solamente ha emergido como la novedad del sector universalmente más aceptada sino que aparece como la herramienta más útil de futuro.
En los pasillos del cuartel general de Nokia, donde trabajan alrededor de mil quinientas personas, reina el silencio. El parquet y los acabados de madera aportan calidez a un edificio situado a orillas de un entrante de mar helado. Grandes ventanales intentan succionar la luz nórdica, a meses exigua, a meses desbordante. Pocos empleados se detienen para echar una mirada frente al Senator o cualquier otro de las decenas de modelos exhibidos en los estantes de ese escaparate sin luna que resume la historia de un éxito impredecible. El Senator fue un guiño esperanzado pero imprevisible al futuro. Ahora Nokia es el líder mundial de las telecomunicaciones: desde Finlandia, un país con población similar a la Comunidad Valenciana, se ha concebido y vendido una tercera parte de los móviles que comunican a la humanidad.
Suena extraño llegar al corazón de la telefon ía móvil mundial y que los altos cargos de Nokia sostengan que ya no fabrican telé- fonos, pero esa es la consigna asumida en Espoo. “Nosotros los llamamos ordenadores multimedia; los conceptos de teléfono y celular (el tipo de conexión que utilizan los actuales móviles) pertenecen al pasado”, afirma sin titubeos Teppo Paavola, jefe de Estrategia y Dirección de Negocios del Centro de Investigación de Nokia. “No podemos seguir hablando de teléfonos cuando ya no se trata de conectar a gente con gente sino de conectar a gente con su entorno y conectar cosas con otras cosas”, añade.
La convergencia de la telefonía móvil con los ordenadores personales y la electr ónica de consumo es un hecho, pero el horizonte parece ilimitado. En el futuro un móvil será la llave de acceso que garantizar á la conexión entre el mundo físico y el digital por la simple razón de que se trata del utensilio más portátil, que se lleva siempre encima. Los teléfonos venideros no sólo ser án cámaras de vídeo o de fotografía, ordenadores con acceso a internet o reproductores de música, sino que conformarán una especie de DNI digital con el que se podrán franquear puertas y accesos, serán clasifi- cadores de bases de datos personales, incorporar án sensores para monitorizar las constantes físicas y ejercerán de monederos, entre otras cosas.
“Por el momento solamente estamos trabajando en los móviles de cuarta generación, a un plazo de siete años, cuyo objetivo será garantizar la movilidad completa, la conexión en cualquier lugar, será una red de redes”, desvela Teppo Paavola. En la actualidad estamos sumergidos en la tercera generación. La primera fue la etapa analó- gica, en la que se suprimió el cable de la telefon ía fija. La segunda introdujo la conectividad digital con sistemas como el GSM. La tercera ha generalizado la banda ancha y los usos multimedia. La cuarta pretende eliminar las barreras de conetividad con iniciativas como la tecnología WiMax, una red inalámbrica como la wi-fi, pero de largo alcance. Así como las actuales wi-fiapenas aseguran conexión a un edificio, con pocos núcleos WiMax se podría garantizar acceso a los usuarios de una ciudad del tamaño de Madrid. La cruz del perfeccionamiento se encuentra en las baterías. Paavola reconoce que el ritmo y la mayor demanda de rendimiento de los móviles rebasa la capacidad de mejora de las baterías. Y no hay perspectivas más halagüeñas a corto plazo.
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